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lunes, 22 de febrero de 2016

Confia en Dios, pero primero ata el camello (pulse aqui)

¿Podrías haber hecho algo pero no lo hiciste? Y usas la excusa: "si Dios quiere que así sea". O haces algo y después esperas y esperas el resultado, y el resultado nunca llega. Entonces te enfadas, como si te hubieran engañado, como si Dios te hubiera traicionado, como si Él estuviera en contra tuya y fuera parcial, injusto y lleno de prejuicios. Y en tu mente surge una gran queja, entonces la confianza ha desaparecido.

  Como somos cual átomos en este universo, las cosas son muy complicadas. Nada depende únicamente de mi acción; hay miles de energías que se cruzan. El total de las energías decidirá el resultado. ¿Cómo voy a poder definirlo yo? Tengo que hacer, y al mismo tiempo tengo que aprender a no esperar nada.

  Este dicho nos lleva a creer en un nuevo hombre, el verdadero hombre. El que sabe cómo hacer y el que sabe cómo no hacer. El que puede estar activo y decir “Sí” cuando es necesario; y el que sabe decir “No” y permanecer pasivo cuando así debe ser. El que está plenamente despierto de día y plenamente dormido de noche. El que sabe inspirar y espirar. El que conoce el equilibrio de la vida.

"Confía en Dios, pero ata primero a tu camello”. Este dicho surge de una pequeña historia:

Un maestro estaba viajando con uno de sus discípulos. El discípulo era el encargado de cuidar del camello. Llegaron a la posada para caravanas de noche y cansados. Era obligación del discípulo atar el camello, pero no se molestó en hacerlo y lo dejó fuera. Luego se dirigió a Dios y le dijo:
"Encárgate del camello”, y se durmió. Por la mañana el camello no estaba, había sido robado o se había ido. Podía haberle ocurrido cualquier cosa.

El maestro preguntó a su discípulo:

- ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está el camello?

El discípulo le respondió:

- No lo sé. Pregúntaselo a Dios, yo le dije a Él que lo cuidara porque yo estaba muy cansado, así que no tengo la menor idea. Yo no soy el responsable, yo se lo dije muy claramente a Dios que lo cuidara, y como tú siempre nos enseñas que debemos confiar en Él, yo he confiado. Ahora no te enfades conmigo.

El maestro le dijo:

- Confía en Dios, pero ata primero a tu camello, porque Dios no tiene otras manos que las tuyas. Haz todo lo que puedas y debas, pero eso no garantiza el resultado. Por tanto, haz todo lo que debes y después acepta lo que ocurra, no hay garantía.

  Este es el significado de atar el camello. ¡Haz lo que debas hacer! ¡No eludas tu responsabilidad! Y después, si algo va mal, confía en Dios, Él sabe muy bien lo que hace. Dios es el verdadero actor, tú sólo eres un instrumento en sus manos.

Autor Desconocido



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  Yago Zamora caminando siempre hacia las estrellas y en servicio a la humanidad!!!

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